Entrevista a Frank Kalero: “ Si lo que ofreces es lo mismo que otros mil, entonces no hay mucha salida”
Nacido en Barcelona, realizó sus estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra, para posteriormente, orientar su futuro hacia la fotografía documental, gracias a una beca para un Máster en el prestigioso International Center of Photography de la ciudad de Nueva York. “Era una afición personal, hacer fotos y también me gustaba el juego que da la lectura de las imágenes: siempre deja espacio a que el espectador haga su propia lectura, a pesar de los pies de foto”, respuesta a qué arrastra a un comunicador audiovisual a especializarse en fotografía documental.
A la peliaguada pregunta de qué ofrece más libertad de interpretación al espectador, la fotografía documental o la artística, Kalero afirma: “La foto documental es un documento y su valor radica en que haya un referente real, y nosotros la digerimos en función de cómo nos la suministra el emisor, medios, y de nuestro contexto sociocultural, afinidades, etc. En el arte, se da demasiada responsabilidad al espectador, tanta, que a veces no entiende lo que está viendo”.
Una foto impactante no destaca solamente por la importancia o contundencia de su temática, sino también por su belleza y calidad fotográfica. “El espectador asimila las imágenes, primero por la vía emotiva y luego por la racional cuando la analiza en función del pie de foto o de la información que manejaba con anterioridad .Entonces, en la primera fase, es cuando la parte estética juega un gran papel; ver una composición impecable: en blanco y negro, con el contraste correcto, lineas de fuga, equilibrio de imagen, etc. Luego, te das cuenta de que estás viendo a un niño muriéndose de hambre en Etiopía”.
A veces cuando nos plantamos frente a una fotografía, quedamos prendados por la belleza de la imagen. Otras veces no podemos evitar involucrarnos emocionalmente con su temática. Entonces, ¿qué recibimos primero, la estética y composición de la fotografía o su temática? Kalero responde que: “Primero siempre la composición, aunque no seamos conscientes o no entendamos de fotografía. Gestalten habla de ello, de cómo funciona la percepción humana. Luego es cuando se le dota de significado. Por otra parte, el pacto inicial ayuda mucho. No es lo mismo ver un muerto en Irak, que un muerto en una foto artística. El referente real es lo que da fuerza ahí. Igual que no es lo mismo ver cómo dan con la porra en la Plaza Catalunya, que en un película de violencia”.
Reconoce como países más activos a nivel artístico: Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia y Holanda; en paralelo, China, India y Brasil son los que ahora mismo están emergiendo. A pesar de asegurar que: “Nadie tiene a España en cuenta para nada afuera”, no contempla el salir de España como la única opción de prosperar, sino como un aliciente para aprovechar estas deficiencias y crear nuevas alternativas que permitan hacerse notar. Las ferias y galerías, y en menos ocasiones los mismos artistas, son la fuente de primera mano para estar a la última. También revisar a diario webs y blogs especializados, y suscribirte a sus feeds, te ayuda de una forma rápida y sencilla de enterarte de todo.
Cuando hablamos acerca de la vida como periodista cultural y las revistas especializadas en arte en España, Kalero afirma: “La mayoría de publicaciones dependen exclusivamente de la publicidad. A la vez son las que a veces legitiman a los autores haciendo artículos sobre ellos. ¿Tienen futuro? Sí, pero el mercado tiene un límite. ¿Tienen público? También, pero son los que nunca pagarían por tener la revista. ¿Remuneración? Depende. En España tienden a abusar, se aprovechan de la gente y le hacen trabajar gratis con la excusa de que están haciendo currículo, pero también hay revistas que empiezan y no tienen presupuesto; normal que no paguen. En el arte, el binomio esfuerzo-remuneración, es más difícil de cuantificar que por ejemplo en el caso de un abogado o ingeniero”.
Después de esta visión tan poco esperanzadora acerca de la inserción en el mundo del arte, Kalero nos ofrece un rayo de luz: “Bueno, ahora no hay excusa; hay más medios que nunca, impresos y online. Es más fácil que un buen trabajo llegue a los circuitos comerciales y mucho más sencillo, detectar cuándo alguien no tiene talento. Si lo que ofreces es lo mismo que otros mil, entonces no hay mucha salida”.
El mejor ejemplo es el suyo propio: “El proyecto para la revista OjodePez empezó en la UPF, después de leerme un libro de Pepe Baeza, acerca de la función critica de la fotografía de prensa. Pensé: 'Si no hay un medio que trate bien la fotografía, pues se crea'. El objetivo principal fue, el de explicar la realidad a través de la imagen. El referente que me inspiró, fue la revista LIFE de los 50's. ¿Público? Lo quise abrir a todo el mundo, y evitar a toda costa el gheto fotográfico. No es una revista de foto, es una revista que USA la foto. Inclusive, en un principio decepcionó a mucha gente por esa falta de tecnicismos”.
El proyecto OjodePez empezó como una iniciativa independiente, pero posteriormente fue presentada a Alberto Anaut, director del grupo editorial La Fábrica, quién de palabras del mismo Frank Kalero: “Se enamoró del proyecto a primera vista, aún sabiendo desde un principio que iba a ser inviable económicamente. Eso habla muy bien de él”. Así pues, la revista fue cogiendo fuerza hasta días actuales, en que se sigue editando ,pero ahora bajo el mando de Arianna Rinaldo, tras la marcha de Frank Kalero en busca de nuevos horizontes. La brújula marcó entonces hacia Berlín, donde vivió unos años y fundó la revista The World According To, para finalmente dirigirse hacia la multicultural India. Nueva Delhi es su nuevo hogar y desde allí dirige la revista fotográfica Punctum. Al mismo tiempo, pero en España, dirige el OjodePez Photo Meeting Barcelona y comisaria el Festival Internacional de Fotografía, Gextophoto.
“Tengo una relación especial con India, y un día surgió la posibilidad de empezar el proyecto, gracias a una beca de la ASEF (Asia-Europe Foundation). Era una locura, teniendo en cuenta que no hay target para este tipo de publicaciones allí, pero de nuevo lo hice por fetichismo, por placer, que es como mejor salen las cosas”. A pesar de su ligero parecido estético con la revista OjodePez, Punctum tiene la peculiaridad de contar con un editor por número. Hay 15, uno por cada país. Cada ambassador (embajador), como él llama a sus editores, sugiere el trabajo de un fotógrafo que elige personalmente en base a sus gustos. Para evitar discordancias, Kalero se encarga personalmente de la selección de sus embajadores para asegurarse que comparten gustos con él.
Basándose en su dilatada y fructífera experiencia, Kalero nos ofrece una serie de tips, para entrar al mundo de las publicaciones de arte y no morir en el intento: “Pregúntate qué quieres: tocar la música o bailarla. Si no hay un medio que te quiera, invéntate el tuyo. Otro gran problema; la enseñanza universitaria es una industria, y se ha dedicado a generar gente con títulos, sin pensar si había demanda. Ahora, la selección natural es la que pondrá a todos en su lugar. El secreto está en no ver al Estado como el ente protector, mejor pensar que estás solo en este mundo y que todo depende de ti”.
Entre sus planes a corto y mediano plazo, están los de montar un festival de foto en Berlín. Seguir haciendo Getxophoto un año más y retomar el Photo Meeting de OjodePez de Barcelona (que este año ha sido cancelado por cortes en el presupuesto), hacerlo estable y, probablemente probar suertes con él en Brasil.
Claudia Rodríguez Aristigueta