En 2do año de bachillerato venezolano (unos 13-14 años) me apasionaba el arte, y le reprochaba a mi padre que no me llevara a conocer el Museo Louvre de Paris o a ver La Piedad de Miguel Ángel o la Capilla Sixtina. La navidad antepasada fui a Roma con dos preciosas amigas. Me emocioné hasta la lágrima al entrar dentro de la Capilla Sixtina y me descubrí haciendo largos pucheros frente a La Piedad. Es decir, estas cosas me siguen emocionando; aún tengo espíritu de artista, aún puedo valorar lo bonito y lo emocionante de la vida, todavía no estoy destinada a ser una cajera del supermercado DIA y de ir de limitar mi diversión a ir de fiesta todos los domingos a la macroGOA. No, aún soy una persona sensible y, sobre todo, aún soy digna hija de mi padre que se ha encargado de poner a mi disposición una casa con estanterías llenas de libros. Y aún soy digna hija de mi madre que se convierte en la auténtica tortura china cuando el supermercado DIA llama a mi puerta pretendiendo enfilarme en sus siniestras filas.
En fin, el asunto es que todo este cuento viene porque mi profe de arte (una mujer muy culta y por ello super exigente, vamos, sanguinaria) nos ha pedido ir a la exposición actual del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid "Lágrimas de Eros" y que le recomiendo profundamente a todo el mundo que vaya a verla. La tarea era ir y elegir las tres obras que más nos gustasen y por qué. Debo confesar que sentí un poco miedo de mi al finalizar mi selección. Para mi el amor romántico es más romántico y más sustancial cuando existe el factor de atracción sexual. Claro, si hablamos de amor fraternal pues lo mejor es que no haya indicios de sexo, no seamos enfermitos por favor. Pero para mi el sexo está en todo y no soy la única depravada que piensa así, esta exposición me lo corroboró. Vamos, que somos bastantes los depravados que desfilamos por el globo terráqueo.
Tuve una semana y media para hacer mi tarea pero terminé haciéndola ayer a las 2 de la mañana (como siempre, hacer las cosas con tiempo me saca sarpullidos). Os la adjutno por aquí con algunas fotillos de las obras que más me gustaron.
LA VERDADERA CARA DEL AMOR
Yo soy defensora del amor no convencional; suelo huir ante del amor romántico, cursi, por ello he seleccionado aquellas obras que para mi representan el verdadero amor y no el de las películas.
El beso es la expresión máxima del amor entre dos personas. En él, los dos amantes abandonan su individualidad para fundirse en un ser único. Esta fusión viene perfectamente representada en la obra de Max Ernst, El Beso. En ella podemos ver la silueta de dos cuerpos que se funden profundamente creando así una especie de masa homogénea indivisible. A pesar de no resultar fácil diferenciar los dos cuerpos por separado sí que podemos intuir el contorno de cada uno de los amantes. Pareciera incluso que uno de ellos está inclinado hacia la zona inferior del cuerpo del otro, lo cual le suma una gran carga sexual.

La segunda obra que he elegido ha sido una fotografía de Edouard Levé titulada La Herida (The Wound). Me llamó especialmente la atención por el hecho de ensalzar la inquebrantable relación entre la pasión y el dolor. Una anciana limpia una herida a un chico. La expresión del rostro del joven herido desvela cierto disfrute, hasta el punto de la excitación sexual, de un éxtasis orgásmico.
La fotografía de Levé ha sido dispuesta dentro de la exposición junto a los cuadros del Martirio de San Sebastián. En las demás obras podemos ver a un San Sebastián dolorido, casi desfalleciente mientras que en la fotografía de Levé el dolor se representa como algo placentero.
Dicen que el amor es ciego, que logra taparnos los ojos ante los defectos de la persona amada. Por ello pienso que el cuadro Los amantes de René Magritte alberga en sí la esencia del amor. Dos amantes miran hacia el frente, el hombre rodea a la mujer con su brazo pero la peculiaridad es que ambos tienen sendas capuchas cubriendo sus rostros. A pesar de la capucha se puede percibir la felicidad que irradian ambos, el amor mutuo, hasta podríamos ver cómo sonríen por debajo de la tela.
Claudia Rodríguez Aristigueta
Otras que yo destacaría:
Jopeeeeee ahora es que estoy viendo la foto de Man Ray, Tears! Esta era una de las que yo quería reseñar! Cómo se me pudo haber olvidaddooooooo. Es como una virgen (con su rocio sobre el rostro) pero con unas pestañas y cejas de vedette decadente)
Esta representación de Ofelia (suicida) del fotógrafo Gregory Crewdson me dejó tocada. Es brutal.
En la última sala había dos videoarte de Bill Viola, ES-PEC-TA-CU-LA-RES. Además en pantalla de plasma lo cual ayuda bastante. No he logrado conseguirlos por internet así que les dejo la imagen de uno que no estuvo en la expo pero pa q vean que arrechísima que es la técnica.
Bueno, ya les digo, una expo preciosa, vale la pena todo. Muchas obras antiguas, también de artistas muy conocidos, un par de Dalís, me parece que un Munch, Rousseau con su "Encantadora de serpientes" también preciosa aunque en esta ocasión yo eligiera gente un poco más actual.
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Clau



